Proyecto de la nueva línea de tratamiento de biorresiduos del complejo ambiental de Miramundo
Medina Sidonia 2024
La nueva línea de tratamiento de biorresiduos del complejo ambiental de Miramundo-Los Hardales, en Medina Sidonia, está destinada a valorizar la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos (FORS). La instalación complementa los sistemas de tratamiento biológico existentes en el complejo y transforma esta materia orgánica en compost de alta calidad.
La actuación se desarrolla en el marco de la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Su objetivo es dar una segunda vida a los biorresiduos mediante un proceso de compostaje aerobio avanzado con aireación forzada, reduciendo la cantidad de materia orgánica destinada a vertedero y recuperando sus nutrientes para nuevos usos.
GTA Ingeniería y Medio Ambiente participó en el desarrollo técnico y redactó el proyecto constructivo completo. El trabajo abarcó la caracterización de los condicionantes del emplazamiento, el diseño del proceso de compostaje, la ingeniería de las obras y las instalaciones auxiliares, así como la elaboración de la documentación económica y de gestión de residuos de construcción y demolición.
En este proyecto, GTA Ingeniería y Medio Ambiente desarrolló los siguientes trabajos:
- Estudios previos y análisis de los condicionantes y afecciones del emplazamiento.
- Ingeniería de proceso, incluido el dimensionamiento del sistema de compostaje y los balances de masa y energía.
- Ingeniería de las obras y cálculos constructivos de naves industriales, trincheras y cimentaciones, con justificación del Código Técnico de la Edificación (CTE).
- Diseño de las redes de lixiviados, riego y aguas pluviales.
- Diseño de las instalaciones de baja tensión e iluminación y de protección contra incendios.
- Redacción del proyecto constructivo, las mediciones y el presupuesto.
- Elaboración del estudio de gestión de residuos de construcción y demolición.
La línea se ha diseñado para tratar aproximadamente 40.000 toneladas anuales de FORS. El proceso se desarrolla en 14 trincheras de compostaje equipadas con aireación forzada por solera, una configuración que permite controlar el tratamiento aerobio y obtener compost apto para fertilización, abonado y restauración de suelos degradados.
La solución permite convertir una fracción residual en un recurso aprovechable y contribuye a optimizar la gestión de los residuos urbanos. Al reducir el depósito de materia orgánica en vertedero, favorece además la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a esta forma de eliminación.
El resultado integra recuperación de recursos, retorno de nutrientes al suelo y reducción del uso del vertedero en una misma infraestructura. De este modo, el tratamiento de biorresiduos se incorpora al funcionamiento del complejo como una línea específica de valorización alineada con los objetivos de la economía circular.